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Mirto, «shirtmakers» desde 1956

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04 Oct Mirto, «shirtmakers» desde 1956

Los años cincuenta fueron una década destacada en la historia empresarial de España, un decenio clave para el país que significó el inicio de la andadura por el sendero de la modernidad industrial. Poco a poco, y paso a paso, algunas de las grandes empresas y corporaciones españolas que hoy conocemos sembraron en aquellos años una fructífera semilla empresarial.
Ricardo Fraguas Álvaro era, a mediados de los años 50, un joven emprendedor que apenas alcanzaba la mayoría de edad necesaria para constituir una compañía. Con un reducido grupo de socios, buscando la primera financiación entre sus amigos y conocidos más próximos, crea entonces una nueva empresa, con un objetivo aparentemente sencillo; el diseño, creación, manufactura y comercialización de camisas de alta calidad para el caballero moderno del siglo XX.
Mirto, «shirtmakers» desde 1956
Uno de los diseños de Mirto.
En aquella época había muy poca variedad en los diseños de las camisas que se vendían en España. La camisa era casi siempre blanca, crema y sólo a veces azul, pero en general muy básica y con tejidos y hechuras muy sencillas. Este grupo de jóvenes, venciendo las dificultades con un gran espíritu emprendedor, rodeados de buenos profesionales artesanos del corte y la confección, se propusieron cambiar esa situación creando una pequeña empresa que iba a tener como objetivo principal aportar novedad, creatividad y calidad al mundo de la camisa… en busca de la camisa perfecta.
El nombre de la compañía y de la marca bajo la cuál se comercializarían las camisas surgió tras diversos avatares. Casi por casualidad, como casi todas las grandes ideas, inspiró la elección del nombre el ancestral arbusto mediterráneo “el mirto” que los griegos y romanos tanto alabaron…
Según la mitología, el mirto o arrayán y sus floridas hojas, estaba asociado en la Grecia Clásica a la diosa Afrodita y simbolizaba tanto la fecundidad como la fidelidad; de aquella época se narran ritos nupciales en los que los esposos iban coronados con ramas de mirto. En época romana la planta no pierde su significado, y las ramas que también utilizó Venus para cubrirse de los sátiros se relacionan ahora con el amor, la fertilidad y como tributo a la inmortalidad. El cristianismo continúa utilizando el mirto, esta vez con un sentido de pureza y fidelidad. Y en épocas más próximas se describe el uso de las flores del mirto y de sus hojas para extraer esencias aromáticas e incluso efluvios etílicos y licores.
El bello y aromático arbusto, sugiere así el nombre de MIRTO para sus camisas al joven Ricardo y sus socios. En el año 1956 se consolida el proyecto que progresará rápidamente, con esfuerzo y largas jornadas de trabajo, desde el sótano inicial donde se cortaban las primeras camisas, a las pequeñas instalaciones en las que empezaron a confeccionarlas, para posteriormente emplazarse en su innovadora sede en una importante zona industrial de Madrid.
Es en su actual sede corporativa donde, con los años, se desarrolla y amplía un núcleo de manufactura que despunta por su liderazgo tecnológico, sin renunciar a su vocación artesanal y el cuidado por el detalle, marcando así las pautas de la exclusiva fórmula de MIRTO para conseguir, con los mejores tejidos, la impecable y característica calidad de sus camisas.
Ricardo Fraguas Álvaro ya sabía entonces que una marca de moda, para tener un éxito sostenido, debía mirar al mundo. La búsqueda de los mejores proveedores de materias primas y tejidos les lleva a los mercados exteriores, a las primeras ferias de moda en Europa y en América, al estudio de tendencias internacionales visitando asiduamente las capitales del diseño, Milán, Paris, Londres, Nueva York.
Durante los años setenta MIRTO es ya un marca establecida y utilizada por muchos consumidores con una considerable cuota de negocio en el mercado de la camisa y presente en los mejores almacenes y establecimientos multimarca del momento. A finales de esta década asienta su relación con otra gran empresa española, El Corte Inglés, consolidando su estrategia comercial en España, innovando en los conceptos de presentación de producto y relación con el cliente, basando su éxito en una exigente premisa de diseño, calidad y servicio.
La década de los años ochenta marca otra serie de hitos históricos que dinamizan España en lo social y lo creativo. MIRTO también se expande y crece ampliando sus mercados, e incorporando nuevas marcas como LIZA y EXIGENCY al grupo empresarial.
MIRTO consolida su colección de camisas, con el objetivo de que cada hombre tenga siempre la camisa adecuada para cada ocasión o momento de su vida, en el trabajo y en el ocio.
La década de los noventa es clave para la supervivencia de la empresa pues significa una importante revolución en lo mercantil con la separación de uno de los socios históricos y la entrada de nuevos accionistas y directivos al capital. Se constituye formalmente el grupo alrededor de la sociedad matriz Mirto Corporación, que pondrá los cimientos de un grupo de empresas de capital 100% español dedicado al mundo del diseño y la industria de la moda.
Finalizando el siglo XX la empresa toma impulso para afrontar el nuevo milenio, lanzando nuevos productos alrededor de la camisa, como la corbata, y se concentra con éxito en la distribución personalizada a través de córners en sus principales clientes y en especial en El Corte Inglés. Después de sortear con éxito y visión empresarial las crisis industriales y financieras que acompañan el cambio de siglo, MIRTO arriba al siglo XXI firmemente afianzado en su código de gestión empresarial y en su apuesta industrial, manteniendo la manufactura de sus conocidas camisas en su emblemática sede madrileña sita en la calle Emilio Muñoz, 57.
El siglo XXI se inicia con la incorporación de la segunda generación familiar; Ricardo Fraguas Gadea se une al Grupo MIRTO como Director General. En el año 2000 la empresa empieza a soñar más en grande con el lanzamiento de una línea de homewear (pijamas, boxers,…) y un año después, con una nueva colección de camisas para la mujer. Siempre jugando con la riqueza de los tejidos y el cuidadoso corte y confección de cada prenda, la gama de productos se amplia sin perder las esencias camiseras.
La Comunicación orientada al consumidor empieza a cobrar importancia en esta época. La creatividad publicitaria y el apoyo de las estrategias de comunicación en el punto de venta hacen que MIRTO comience a destacar sobre su competencia y que se aprecien
más los valores de sus camisas; alta calidad y fabricación española.
Durante este primer decenio las nuevas tecnologías e internet se integran en MIRTO, tanto en su faceta industrial como comunicativa, se reinterpreta también la imagen corporativa, se lanza una primera colección de prendas de punto, nuevos productos de sastrería y pantalones con la marca. Se diseña una nueva estrategia de comunicación que ha posicionado a MIRTO como un referente de moda en el sector del vestir del hombre en España. Este reconocimiento como marca destacada se avala en aquel momento con su inclusión en el Foro de Marcas Renombradas Españolas.
En 2006, MIRTO celebra sus bodas de oro, 50 años en la historia de una empresa que también refleja la historia de un país. 50 años gestionando con éxito la complejidad de una marca de moda, que hoy sigue afrontando el futuro con positiva determinación y contando con toda la experiencia acumulada.
La incorporación de Elena Fraguas Gadea, un nuevo miembro de la segunda generación familiar que recientemente se ha unido a MIRTO, refuerza con su experiencia al equipo directivo y la visión empresarial e industrial instaurada por su progenitor, Ricardo Fraguas Álvaro, cuyos evidentes esfuerzos y logros, también se vieron reconocidos por el Ministerio de Trabajo en el año 2007 con la concesión de la
Medalla de Plata al Mérito en el Trabajo. “¿Y quién no tiene una camisa MIRTO en su armario?” comentó la Subsecretaría de Trabajo en la entrega oficial del galardón.
Cerca de un millón de prendas al año, una fiel clientela que incluye a los más distinguidos representantes de El Estado, personajes del sector de la cultura, la empresa y la comunicación, consumidores, y también en muchos casos amigos, que avalan el futuro de MIRTO. Un futuro que continúa por la senda del éxito iniciada por la visión de un joven allá por 1956, un hombre de mentalidad visionaría y acusado sentido de responsabilidad social, que continúa al timón del buque insignia, tejiendo su principal premisa en el ADN de la empresa; exigencia en la calidad del producto, en la calidad del trabajo y en la calidad humana. Algo difícil de mantener durante más de 50 años.
MIRTO es una empresa ejemplar que sabe mucho de camisas.

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